El sábado 14 de enero, en horas de la tarde, partió Alberto Sáez Forster, a los 82 años, luego de una larga y fecunda tarea pública como dirigente gremial telegrafista y militante peronista.
Falleció un hombre de enorme significación para los sectores sociales de la República Argentina y de América Latina. Acompañó al peronismo desde sus inicios y presidió la Asociación Argentina de Telegrafistas, Radiotelegrafistas y Afines (AATRA) desde 1967 hasta 1976, donde ha dejado profundas huellas que ya forman parte de la historia del gremio y del movimiento obrero.
Fue uno de los fundadores y presidente de la Confederación Latinoamericana de Trabajadores de Comunicaciones (CLTC), que reunió a sindicatos de la actividad postal en Latinoamérica. También ocupó el cargo de Subsecretario de Prensa y Difusión en 1975. Perseguido por la Triple A y la dictadura, se asiló en la Embajada del Perú, desde donde viajó a Lima y, más tarde, a Venezuela, donde continuó con su labor sindical latinoamericana. Regresó al país en 1983.
Fue un importante pionero en percibir los cambios tecnológicos de las comunicaciones, aconsejando a los dirigentes que lo sucedieron en la conducción a representar también a los trabajadores que se iniciaban en las tareas que planteaban los nuevos desafíos tecnológicos de la información. En ese sentido, pudimos comprobar el día de su velatorio, realizado el domingo 15 de enero, con qué respeto, enorme cariño y profundo dolor sus compañeros de tarea sindical estuvieron al pie de su ataúd.
Lamento, no solamente en nombre de este Instituto Nacional, al que trato de honrar, presidiéndolo, sino en el mío propio, la partida de este compañero y fraterno amigo, al que estimé, valoré y quise profundamente, durante la larga vida que en muchas oportunidades nos reunió.
Recuerdo que para los cumpleaños del general Juan Perón, mientras estuvo en el exilio –hablamos de hace cincuenta años, cuando sufríamos la dura proscripción-, era Sáez Forster quien, cada 8 de octubre, nos permitía acceder a una empresa de comunicaciones internacionales, ubicada en San Martín y Corrientes, Capital Federal, para enviarle los saludos del gremio ferroviario al General.
Todo esto vuelve a mi memoria en forma abrupta, al despedirme del amigo, no obstante aceptar a la muerte como designio de la naturaleza y de la voluntad divina. En ese sentido, hemos estado acompañando a su familia, particularmente, a su señora esposa y a Liliana Sáez, nuestra compañera de trabajo en este Instituto, Licenciada en Humanidades, una mujer de altísima capacidad intelectual que integra el equipo de compañeros desde hace muchos años.
Esta ocasión es para hacer un ruego por el descanso eterno del alma del amigo y compañero Alberto Sáez Forster y recordarlo en sus mejores cosas, su profunda convicción ideológica comprometida con el Movimiento Nacional Peronista y su dedicación y entrega por la lucha de los trabajadores y de los que menos tienen. Nunca violó ese compromiso y lo mantuvo durante su larga vida, llevándose con él, sin duda, el respeto, el cariño y la alta consideración de los que tuvimos el honor de tratarlo.
Querido Alberto, descansa en paz.
LORENZO PEPE
Diputado de la Nación (m.c.)
Secretario General