Home Noticias Comunicados

Los que tuvimos el honor de conocerlo y tratarlo al maestro de la conciencia nacional, como fue Don Arturo Jauretche, recordamos con emoción a este grande hombre que ayudó a formar a tantas generaciones de jóvenes entre las que nos encontramos en su oportunidad hablándoles de la importancia de amar a esta República y de luchar por las causas populares. Muchos de ellos, se destacaron con el paso del tiempo, sería largo enumerar quienes fueron sus mejores discípulos. Yo lo recuerdo como un verdadero maestro, un hombre que tenía esa virtud enorme de la pasión con la persuasión. Era un pasionario de las ideas que defendía, formó parte de forja antes de ingresar con todo su bagaje de conocimiento al Movimiento Peronista cuando recién éste nacía.

Queremos recordarlo con enorme cariño y un respeto absolutamente permanente por lo mucho que contribuyó a formar toda una corriente de pensamiento comprometido con el destino de la República, pensando siempre, como diría Juan Perón, en la grandeza de la Patria y la felicidad del Pueblo.

El Instituto Nacional, los miembros que lo componemos y en particular, el que esto suscribe, recuerdan con cariño a ese grande y enorme polemista que fuera Don Arturo Jauretche.

Lo recuerdo tomando café en la Confitería Saint James, en Córdoba y Maipú, no sé si aún existe ese lugar. Gran fumador, se escapaba hasta esa confitería para encontrarse con sus amigos de los que, en alguna oportunidad, participé tomando el café, hablando de las cosas que comprometían fuertemente a la corriente nacional.

Cuánta falta nos hace y de qué manera ahora un hombre de esa calidad, de ese nivel, de ese enorme virtuosismo, que fue el de enseñar, en muchos casos con el ejemplo, porque fue hombre también que intervino en revoluciones contra el régimen imperante y lo hizo con las armas en la mano. Fue perseguido y también un predicador. Para recordarlo hay que leer “Los profetas del odio”. Para saber lo que ocurrió en la República después del 16 de septiembre de 1955 hay que leer ese libro, que nos pone en claro de cuánto y de qué manera quienes nos repudian por el sólo hecho de tener una ideología comprometida con la grandeza de la Nación, nos perseguían.

Me parece bueno recordarlo a Don Arturo Jauretche con su moño negro y su sonrisa irónica, polemizando con los más destacados hombres que representaban los intereses de la antipatria en la República.

Lo añoramos y permítasenos derramar una lágrima profunda que sale del corazón en homenaje a uno de los más grandes argentinos que la República conoció.

Gloria eterna a un patriota de los calibres de Don Arturo Jauretche.

LORENZO A. PEPE
Diputado de la Naciòn
Secretario General
Ad-Honorem

MATERIAL DE CONSULTA