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El 8 de mayo de 1951, el general Juan D. Perón, se dirigía a las obreras y obreros que habían obtenido récords de producción, para señalar: “Es indudable que la producción es un factor importante dentro del país. Cuanto mayor sea el número de bienes que nosotros produzcamos, mayor será el número de que cada uno de los argentinos dispondrá para su vida feliz y tranquila, para que pueda tener su familia, educar a sus hijos, vivir en una casa decente e ir aumentando diariamente esa riqueza”.

 

 

Compañeras y compañeros:

Siguiendo una costumbre que ya hemos establecido para los que están realizando esfuerzos de esta naturaleza, yo he querido molestarlos haciéndoles llegar hasta aquí para recibirlos con mi señora y agradecerles, en nombre del Gobierno, el esfuerzo que ustedes hacen.

En la Argentina Justicialista, el trabajo tiene una nueva concepción dentro de la organización de la comunidad en el mundo. Nosotros, cuando trabajamos, no lo hacemos ya para el capitalismo ni para un patrón: trabajamos, más bien, para todos, porque hay una repartición proporcional del esfuerzo y sacrificio de cada uno de los que trabajan, sean obreros o patrones. Cada día va desapareciendo más en el país la antigua concepción y el justicialismo va imponiendo nuevas normas.

Nuestro país, al pasar del régimen capitalista al régimen justicialista, destruyó el mito antiguo de los capitales. Antes, todo estaba subordinado al capital; hoy, todo está subordinado a la economía. ¿Qué quiere decir eso? Antes se trabajaba para el capital, ahora se trabaja para el consumo, para lo que consumimos todos, para lo que todos necesitamos para vivir. La distribución nos encargamos nosotros de realizarla desde la dirección del Estado.

Cuando nosotros nos hicimos cargo del Gobierno, y reinaba aquí el sistema capitalista, si a un capitalista le convenía, producía diez, aunque el país consumiera veinte –pues a él no le importaba que el pueblo tuviera que reducir la ración a diez o estar a media ración.

Nosotros dijimos: “¡No, señor! El capital tiene que producir veinte para que el pueblo esté satisfecho en su capacidad de consumo”. Por ello, producir en el sistema justicialista es producir para satisfacer las necesidades del pueblo, así como producir en el sistema capitalista era engordar las ganancias del patrón. El nuestro es un concepto social; el otro es un concepto capitalista; el nuestro es un concepto altruista. De manera que producir dentro de la concepción justicialista tiene otra finalidad que la que tenía el sistema capitalista. Para nosotros, se produje a fin de satisfacer las necesidades del pueblo; para el otro se trata de satisfacer al capitalista, de crear para atesorar mayor riqueza, lo que era, en el fondo, una forma de atarle la coyunda al pueblo para que se subordinara al dominio del capital.

Cambiado eso, producir es propender a que haya una mayor satisfacción en las necesidades populares. Nosotros, Estado justicialista moderno en la Argentina, tenemos una concepción de la producción totalmente distinta frente al Estado capitalista antiguo, y por eso propugnamos la necesidad de una mayor producción. Ya nos encargaremos nosotros de que esa mayor producción no sea ganancias que se capitalicen, sino ganancias que se distribuyan en el pueblo en forma de salarios, de ventajas o comodidades sociales.

En ese sentido, cuando cada obrero produce un poco más en su trabajo, está propendiendo a la felicidad de todos. Es un principio social. El obrero que tiene conciencia social no puede estar contra la producción, porque de esa producción él va a obtener un mejor salario y va a ofrecer a sus compañeros un aumento de bienestar dentro de la vida.

Ese sentido social de la vida es lo que el justicialismo desarrolla dentro del Estado. Siendo así, la producción será lo único que nos haga a nosotros más felices cada día.

Cuando yo le digo al chacarero que produzca más trigo, es porque él va a sacar un mayor precio, nosotros vamos a obtener una mayor riqueza del comercio internacional, obtendremos mayor número de divisas y con eso compraremos cosas para satisfacer más las necesidades del pueblo, para que cada día vivamos de una manera más feliz y conveniente. Estando en manos de la administración del gobierno justicialista todo este ciclo, ustedes pueden estar seguros de que aquí no se va a acumular riquezas a favor de unos cuantos privilegiados, sino que se va a distribuir entre todos los habitantes de la Nación.

Es indudable que la producción es un factor importante dentro del país. Cuanto mayor sea el número de bienes que nosotros produzcamos, mayor será el número de que cada uno de los argentinos dispondrá para su vida feliz y tranquila, para que pueda tener su familia, educar a sus hijos, vivir en una casa decente e ir aumentando diariamente esa riqueza.

Esa riqueza, cuando se reparta proporcionalmente al esfuerzo, sacrificio y abnegación de cada uno, se transformará en una riqueza de la que disfrutarán todos los argentinos, humildes o no. Al final, el único que no tendrá nada será el que no produzca nada o el que no trabaje nada. Así llegaremos a que en este país haya una sola clase de hombres, que es lo que queremos nosotros, los que trabajan, que serán los que disfruten del producto de ese trabajo. Y el trabajo, de una maldición bíblica que pesa sobre los hombres, como ha sido siempre, pasará a ser una bendición, porque el bien material y la felicidad de ellos estará en razón directa del trabajo que él realiza.

Ennobleciendo y dignificando el trabajo es la única manera de llegar a formar lo que pretendemos con el régimen justicialista: una nación justa, una nación libre y una nación soberana.

Por eso, compañeros, he querido que este esfuerzo que ustedes realizan tenga el estímulo moral que represente el saber que estén realizando una labor en bien de todos, de ustedes mismos y de todo el resto del pueblo argentino, porque hoy, para mí, la virtud más grande que puede tener un argentino es desligarse un poco de sí y trabajar para todos, para tener la inmensa satisfacción de poder decir algún día que en la riqueza que el país disfruta, en la felicidad de sus hijos y en la alegría de los chicos que vemos pasar delante nuestro, hay un poco de esfuerzo que hemos realizado todos para hacer un país cada día un poco más rico y un poco más feliz.

Eso será sin duda la satisfacción que durará más en cada uno de nosotros. Por eso, yo he querido en esta oportunidad saludarles personalmente.

Tengan presente que el Gobierno los sigue con gran aplauso y con gran satisfacción, viendo en cada uno de ustedes peronistas y justicialistas que interpretan perfectamente lo que es el peronismo y lo que es el justicialismo.