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El 14 de julio de 1949 el general Juan D. Perón, a cargo de la Presidencia de la Nación, llevó a cabo la inauguración de la Ciudad Infantil de la Fundación Eva Perón, por entonces denominada Fundación de Ayuda Social María Eva Duarte de Perón.

La Ciudad Infantil estaba ubicada en el barrio de Belgrano de la Ciudad de Buenos Aires, mas precisamente en la calle Echeverria 955, donde en la actualidad funciona el Instituto de rehabilitación Psicofísica (IREP).

El hogar-escuela, que se le se dio el nombre de Amanda Allen en homenaje a la enfermera de la Fundación que falleció en un viaje de ayuda humanitaria en Ecuador debido al terremoto Ambato, albergaba alrededor de 300 niños y niñas entre los dos y seis años de edad, de los cuales una gran cantidad residían en el lugar y otros tantos asistían cotidianamente provenientes de sus casas.

El día de la inauguración el presidente Juan D. Perón manifestó que «la Obra Social María Eva Duarte de Perón, que ofrece a la Ciudad de Buenos Aires esta Ciudad Infantil, modelo de jardín de infantes, la tomaremos como planta piloto para desarrollar su acción en el interior del país».

Por su parte, el general Juan Perón se refirió a la figura de Evita Perón al decir que «termino de ver en los ojos de la señora de Perón dos lágrimas que hablan del más grande mérito que esta obra tiene: la emoción humana que, en todos los actos de su desarrollo, va mostrando en toda la República la solidaridad inquebrantable entre todos los argentinos. Deseo felicitar a la señora de Perón, no como general Perón, sino como Presidente de la Nación Argentina, porque su obra, que alcanza hasta el último rincón de la República, es acreedora al agradecimiento que el gobierno le debe por la trascendencia humana de la labor que esta realizando».

Tanto para el general Perón como para Evita los únicos privilegiados eran los niños y con respecto a esto decía «el porvenir de la patria está en nuestros hijos; queremos asegurárselo desde ya, para asegurar con ello la grandeza de esta Nación por los siglos de los siglos. Esta ciudad infantil que entregamos a los chicos humildes de la patria está diciendo, con ese hecho, de nuestro desinterés y de nuestro patriotismo, al ofrecer a los niños pobres de la Argentina la posibilidad de vivir como antes no vivieron ni aún los chicos ricos de esta patria».

El golpe de estado de septiembre de 1955 decidió cerras sus puerta y demoler sus pequeñas casitas, que reproducían los edificios clásicos de una ciudad, un enorme comedor que alimentaba a centenares de niños y hasta sus piscinas fueron tapadas con cemento.