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En el mes de septiembre de 1953, el general Perón viaja a Asunción del Paraguay en el crucero presidencial. Allí se entrevista con el presidente Federico Chaves quien lo recibe con honores y le otorga la jerarquía de general paraguayo de la que Perón se sintió orgulloso toda su vida. Es guante este viaje en que el General concibe la idea de devolver los trofeos de la guerra de la Triple Alianza.

Esa contienda había significado una catástrofe para los paraguayos que había tenido terribles consecuencias en cuanto a su desarrollo y el general Perón sentía que si no se reparaba esa afrenta y no se hacía un histórico reconocimiento al heroico pueblo paraguayo, cualquier política de confraternidad era imposible.

El 14 de agosto de 1954 Perón parte del Aeroparque metropolitano en un Douglas C-4 acompañado por el canciller Jerónimo Remorino y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Carlos Aloé y aterrizan en Clorinda, provincia de Formosa. Desde allí, cruzan el río Paraguay en el rastreador Murature y son recibidos en el palacio de Gobierno.

Por la noche, en una recepción organizada en su honor, Perón afirma:

Nosotros somos hombres humildes, ungidos solamente por la dignidad que caracteriza a los humildes. Por eso comprendemos al Paraguay, por eso sentimos como el Paraguay y por eso pensamos como el Paraguay”.

Al día siguiente, deposita una ofrenda floral en el Panteón de los Héroes y se dirige al puerto en donde son desembarcados los trofeos. Desde allí parte la comitiva encabezada por los dos presidentes de Argentina y Paraguay seguidos por dos carros blindados que contienen los trofeos y escoltados por una guardia de Granaderos de San Martín y por tropas del regimiento de Acá Carayá.

Dice Perón: “Vengo personalmente a cumplir con el sagrado mandato encomendado por el pueblo argentino de hacer entrega de las reliquias que. Esperamos, sellen para siempre una inquebrantable hermandad entre nuestros pueblos y nuestros países.”

El pueblo paraguayo colma las calles de la ciudad  viviendo esa jornada de reparación histórica frente a los ojos del mundo, gritando “¡Perón paraguayo!”

Por decreto, se le impone al general Perón el grado de general de división honoris causa del ejército del Paraguay.