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En el año 1986 tuve el honor de presidir el Congreso pro renovación peronista llevado a cabo en la ciudad de Mar del Plata. El compañero José Rodríguez, en ese momento secretario general de SMATA y el compañero Horacio Román, por ese entonces Senador Provincial de la Provincia de Buenos Aires, colaboraron con la convocatoria a los congresales nacionales. De ese Congreso se decidió que Antonio Cafiero participe en la elección interna del peronismo para poder se candidato a Presidente de la Nación en las elecciones de 1989.

En 1988 se produjo la elección interna, de la cual se eligió el candidato a Presidente por el Movimiento Peronista. Se disputó la candidatura entre Antonio Cafiero, por ese entonces gobernador de la Provincia de Buenos Aires, y Carlos Menem, en ese momento gobernador de la Provincia de La Rioja. Con el 53,94 % de los votos contra el 46,06 %, la fórmula Menem-Duhalde se impuso frente a la fórmula de Cafiero-De la Sota. Según dicen hubo algunas circunstancias especiales en el norte de la República, particularmente en las provincias de La Rioja y Catamarca, y eso hizo que Carlos Menem se convirtiera en el candidato por el Partido Justicialista. En ese sentido Cafiero tuvo la grandeza, como siempre, practicando el honor y sobre todo el respeto a la voluntad de nuestra gente y le manifestó a los compañeros y compañeras que los acompañábamos en ese momento: “Hemos perdido y debemos acompañar al candidato a Presidente”.

Luego de que el expresidente Raúl Alfonsín adelantará los comicios debido a la situación económica que afrontaba la Argentina, el domingo 14 de mayo de 1989 se llevó a cabo la elección a Presidente de la Nación y el Dr. Carlos Menem se impone con el 47,51% de los votos a la fórmula de la UCR, encabezada por Eduardo Angeloz que obtuvo el 37,10% de los votos.

Finalmente el 8 de julio de 1989, posterior encuentro con el Dr. Raúl Alfosín para realizar la debida transición, el Dr. Carlos Menem asume la Presidencia de la Nación, la cual mantuvo hasta el año 1999, ya que obtuvo la reelección al cargo en 1995 y con eso estuvo por dos períodos al frente del Poder Ejecutivo Nacional.

Con la asunción del cargo para muchos comienza una etapa muy dura, ya que Menem privatiza gran cantidad de empresas estatales. Esa Ley de Reforma del Estado a muchos no nos gusto. Y fue tan así que pude frenar la privatización de los ferrocarriles y logré que se concesione el sistema ferroviario, que era el único camino legal posible.

Debo decir que Carlos Menem tenía una particular virtud que lo hacía muy entrador en su cercanía con la gente. Era muy amable y siempre estaba con una sonrisa. Sus grandes patillas lo distinguían y esa forma de “yo me anoto en todo” que le permitía jugar la golf, al tenis y al futbol, por ejemplo con el recordado y queridísimo Diego Armando Maradona.

Hacer una evaluación de su Gobierno es archi difícil, porque se me cruzan los sentimientos. Pude viajar junto a él durante la campaña electoral y siendo Presidente me opuse a sus políticas de privatización y sobre todo a figuras que lo acompañaban tan nefastas como Alvaro Alzogaray y su hija María Julia, ambos fallecidos.

De tal manera, que mi misión hoy, como secretario general del Instituto Nacional Juan D. Perón, es hacer un recordatorio con lo bueno y con lo malo. He tratado de hacerlo y creo que no he sido suficientemente equilibrado.

Ruego sí por el eterno descanso del alma del expresidente Carlos Menem y la resignación a sus deudos mas cercanos, a su esposa Zulema, a su hija Zulemita, a sus nietos y también un abrazo solidario a nuestros compañeros y compañeras que lo acompañaron de buena fe.

Nosotros finalizamos este recuerdo con un QEPD Carlos Menem.

LORENZO A. PEPE
Diputado de la Naciòn
Secretario General
Ad-Honorem

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