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Son las 20 horas. Hace un par de horas llegué de mi vuelo rasante por el Instituto Nacional de Estudios e Investigaciones Históricas, Sociales y Políticas y me encontré, al prender la televisión luego de algún quehacer necesario que llevé a cabo con toda rapidez, con una manifestación abundante de personas que se manifestaban a los gritos y descalificadoramente sobre la figura de nuestro presidente Alberto Fernández. Eran libertarios, los mismos que orienta la multifacética y extraña personalidad que tiene Patricia Bullrich, quien ha atravesado desde su comienzo en el peronismo, diputada inclusive por el peronismo, montonera luego y alguna flaqueza con los adversarios de nuestro movimiento peronista. Esta actitud que han asumido pone de manifiesto que Horacio Rodríguez Larreta, para los amigos “el pelado”, se ha traducido junto con Patricia Bullrich y ante las manifestaciones realizadas en el día de hoy en una videoconferencia, en un verdadero provocador. Y lo que sería aún peor, un ignorante de las normas constitucionales que rigen la vida de todos y cada uno de los argentinos. Todos y cada uno. El Decreto de Necesidad y Urgencia DNU, es un acto constitucional reconocido por la Constitución. Nuestro presidente Alberto no ha hecho nada más que utilizar sus facultades como titular del Ejecutivo para decretar la cesación desde el viernes a la noche hasta fin de abril de la presencialidad de los chiquitos y no tan chiquitos, los primarios, algunos de ellos ya con 10 o 12 años. Vuelven a recibir sus conocimientos educativos de manera virtual como lo habían hecho hasta hace algún tiempo atrás. La medida no es antojadiza y conmueve y asusta la enorme cantidad significativa de ciudadanos y ciudadanas, hombres y mujeres, que pagan con su vida por haberse contagiado de este virus maldito que tiene el planeta tierra contra las cuerdas y Argentina está adentro de ese planeta. Formamos parte de él, con orgullo decimos que somos argentinos, pero tenemos que dar la pelea contra un enemigo feroz, para peor, invisible para la vista común de los ciudadanos. El desmadre que hubo esta noche y que lo he visto vía televisión no puede ser tolerado en silencio. Tenemos que condenar duramente esta forma prepotente y verdaderamente provocadora que conmueve y sigue conmoviendo frutalmente a la sociedad argentina.
Yo voy a dar un ejemplo vivido. Durante más de veinte años, que es el tiempo que llevo al frente del Instituto Nacional, nunca se llevó a cabo una acción descalificadora y destructiva contra el edificio. Pero el lunes 12 próximo pasado un grupo de desmadrados avanzaron sobre el gran ventanal vidriado que tenemos en el centro del edificio, de lo que fue originariamente la residencia del presidencial civil que se servía al Palacio Unzué. Fue tirado y derrumbado por los golpistas fusiladores de septiembre de 1955. Ahí vivían los encargados de mantener en condiciones la residencia presidencial, que era usada por Evita y por Perón. Y la tiraron abajo los gorilas de esa época porque en ese lugar, en el dormitorio presidencial, había cerrado por ojos para siempre Evita Perón. Y como aparecían velas y ramos de flores alrededor de la casa optaron por la forma, la única que conocen, la forma de la violencia y el atropello. Derrumbaron el edificio para castigar a los que seguíamos creyendo como ahora en las figuras emblemáticas de Juan Domingo y Eva Duarte de Perón.
No nos rompieron los vidrios de casualidad. El personal de vigilancia que era un solo hombre poco pudo hacer para frenar tanta violencia que no llegó a la ruptura de vidriera donde está expuesta una réplica del busto de bronce que hace diez años colocamos en el Salón de Honor en el Colegio Militar de la Nación. Para los militares es el Salón de las Armaduras. Ahí está el busto de Perón. Y nosotros tenemos la réplica que se puede ver a través del vidrio en nuestro Instituto.
Malditos sean los salvajes unitarios. No son libertadores como se auto titulan, son esclavistas, fueron antifederales, como son hoy antiperonistas, pero sin tener la bola de cristal y solamente por haber vivido mucho tiempo, demasiado para mi gusto, no conseguirán el objetivo. Si es que quieren desestabilizar, nosotros le vamos a poner freno y buscaremos la forma más directa de hacerlo. Si quieren ganarnos en las elecciones, nosotros vamos a ir a las elecciones para hacerlos pedazos en las urnas.
Que así sea.

 

LORENZO A. PEPE
Diputado de la Naciòn
Secretario General
Ad-Honorem