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El 1º de mayo es el día de todos los trabajadores en homenaje a los Mártires de Chicago que fueron un grupo de obreros anarquistas, dos de ellos condenados a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados y cinco a morir en la horca, después de un conflicto originado por el reclamo de la jornada laboral de 8 horas y la declaración de una huelga que comenzó el 1º de mayo de 1886, en Chicago. Años después, la Segunda Internacional instituyó el 1º de mayo como una jornada de lucha en su memoria.

En la Argentina, alrededor de 1850, trabajadores inmigrantes en su mayoría, comenzaron a asociarse en mutuales y sociedades de socorros mutuos, agrupándose por oficio o por nacionalidad. La primera mutual fue creada en 1857: la Sociedad Tipográfica Bonaerense y al mes siguiente ya declaraban la primera huelga por la reducción de la jornada laboral de 12 horas.

El 1º de mayo de 1890 se organizó por primera vez en el mundo, la celebración del Día Internacional de los Trabajadores. En Argentina se llevaron a cabo actos en Buenos Aires, Bahía Blanca, Rosario y Chivilcoy y el manifiesto aprobado decía: “El pueblo trabajador de la Argentina, levanta por primera vez su potente voz compuesta de millares de desheredados, en demanda de la protección legislativa al trabajo y a los obreros”. De allí surge la idea de crear una Federación Obrera.

 

La huelga más importante que se registra en nuestro país a fines del siglo XIX fue la de los ferroviarios, a mediados de 1896. Doce mil obreros de los talleres de Tolosa, Córdoba, Rosario, Paraná, Campana, Junín y Buenos Aires pedían ocho horas de jornada laboral sin reducción de salarios.

En la Capital la huelga duró 120 días a pesar de que el gobierno puso a disposición de la empresa extranjera bomberos, policías, soldados y marineros. Ni esto, ni la cárcel ni el hambre lograron doblegar a los obreros. La empresa trajo hombres de Europa que hicieron finalmente fracasar la huelga para luego tomar brutales represalias sobre los huelguistas.

Ese mismo año, nace un periódico llamado La Voz de la Mujer escrito por mujeres anarquistas, para las mujeres. Sus editoriales se pegaban en las paredes de los talleres de costura y su lema era Ni Dios, ni patrón, ni marido. Las mujeres estaban al lado de sus hombres, sus padres, sus hijos, sus compañeros de vida, unidas a sus luchas.

En 1901 surgió la FOA (Federación Obrera Argentina) de un acuerdo entre socialistas y anarquistas. Los obreros socialistas comenzaron a intentar conseguir leyes que favorecieran a los trabajadores, haciendo gestiones ante los gobiernos.

En 1902 los panaderos declararon una huelga de cinco semanas a la que se fueron agregando trabajadores de los ingenios azucareros y del Mercado Central de Frutos. El paro de las panaderías terminó en una huelga general, el gobierno aplicó el Estado de Sitio, detuvo a los huelguistas y deportó a los militantes obreros extranjeros.

En 1904 se creó la FORA (Federación Obrera Regional Argentina) que se proponía no negociar con ningún gobierno.

A pesar de las represión que padecieron en todos las huelgas, los anarquistas lograron, con luchas heroicas, que se prohibiera el trabajo a los menores de 11 años, que se aboliera el trabajo nocturno, que se implantaran bolsas de trabajo y que se redujera la jornada laboral que había llegado, en algunos lugares, a ser de 16 horas.

En la celebración del 1º de mayo de 1904, el Partido Socialista organizó un acto en Plaza Constitución que terminó con una durísima represión policial y el saldo de dos muertos y varios heridos.

Durante los festejos del Centenario, había 2.000 obreros presos.

El 1º de mayo de 1909 terminó con 8 muertos y 40 heridos.

Durante el primer gobierno de Hipólito Irigoyen, los reclamos por condiciones dignas de trabajo se hicieron más fuertes y a fines de 1918 las centrales obreras llamaron a una huelga general. El epicentro fue en los Talleres Metalúrgicos Vasena, en Parque Patricios

Los primeros días de 1919, los obreros pedían: reducción de la jornada laboral de 11 a 8 horas, descanso dominical, aumentos de sueldo y que los despidos quedaran sin efecto. El operativo de represión de los trabajadores no se hizo esperar:  entre el 7 y el 11 de enero dejaron un tendal de 3.000 heridos y 700 muertos.

La provincia de Santa Cruz era el centro de producción de lana para exportar, había grandes latifundios y frigoríficos ingleses.

La FORA había organizado la Sociedad Obrera de Río Gallegos con Antonio Soto, un anarquista español, al frente. En octubre de 1920, la policía detuvo a los sindicalistas y los quiso expulsar del país y la Sociedad Obrera declaró la huelga por la libertad de los compañeros.

El conflicto siguió por pedidos de mejoras salariales para los peones de campo. En enero de 1921 llegó el teniente coronel Benigno Varela enviado por Hipólito Irigoyen y descabezó la huelga.

En febrero, el conflicto parecía tener solución por un laudo del gobernador  que había sido homologado por el Departamento de Trabajo de la Nación. Los terratenientes desconocieron el laudo y se allanaron todos los locales de FORA,  deteniendo a los dirigentes y comenzando otra vez la huelga.

El 10 de noviembre de 1922 volvió Varela a Río Gallegos imponiendo la “pena de fusilamiento” contra los peones y obreros en huelga: fusilaron a 1.500 obreros.

Las huelgas de Vasena, la Semana Trágica, la Patagonia Rebelde no son nombres perdidos en el recuerdo sino que constituyen un  recorrido histórico de las luchas de los trabajadores socialistas, anarquistas y comunistas desde mediados del siglo XIX que nos muestra casi cien años de heroísmo en un puñado de personas austeras, humildes y trabajadoras que peleaban por sus reivindicaciones marcando con sangre cada 1º de Mayo.

A pesar de todo esto, ni los socialistas ni los comunistas lograron crecer en nuestro país, jamás contaron con el apoyo masivo de los trabajadores y menos que menos con la ayuda de los gobiernos de turno.

La aparición del coronel Perón hizo que el movimiento obrero comenzara a transitar un nuevo camino: por primera vez, desde el poder se promovió la organización de los trabajadores;  la Secretaría de Trabajo y Previsión hizo cumplir leyes que ya existían pero que no se habían tenido en cuenta, dándole impulso a la creación de nuevos sindicatos.

Después de ganadas las elecciones del 24 de febrero de 1946, el primer gobierno del general Perón incorporó al Movimiento Obrero Organizado como fuerza activa del surgimiento de una Nación soberana. Dos ministros de la Nación salieron de las filas obreras: el ministro del Interior, Ángel Borlengui era el Secretario General de la Confederación de Empleados de Comercio y el ministro de Trabajo y Previsión, José María Freire, del Sindicato de Obreros de la Industria del Vidrio.

La agremiación pasó de 500.000 obreros en 1945 a  6.000.000 en 1955 y la participación de los trabajadores en el PBI fue casi del 50%, los Derechos del Trabajador tuvieron rango constitucional, se sancionó la ley de Asociaciones Profesionales, se pagaba un sueldo más como aguinaldo y las vacaciones de los trabajadores, también; se creó la Justicia del Trabajo, se cuidó la atención de la salud del trabajador y de su familia, se crearon  la Dirección Nacional de Empleo, la Dirección de Higiene y Seguridad del Trabajo, las Escuelas de Capacitación Sindical, las Escuelas Fábrica y de perfeccionamiento, la Universidad Obrera y la Delegación Obrera en la embajadas argentinas en todo el mundo.

A partir del 17 de octubre de 1945, cuando los mismos trabajadores rescataron a Perón de una prisión infame, se convirtieron en la columna vertebral del Movimiento Peronista y sus sueños fueron superados en la realidad de un gobierno del Pueblo, por y para los trabajadores.

El 1º de Mayo es la jornada de todos los hombres y las mujeres que luchan día a día para llevar el pan a la mesa de sus hijos sin perder la dignidad.

Las luchas deben seguir en la esperanza de que en nuestra Patria no haya más desocupados.

Un abrazo peronista y un feliz Día del Trabajo.

¡Viva Perón!

 

 

LORENZO A. PEPE

Diputado de la Nación (m.c)

Secretario General

Ad-Honorem