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Ayer, próximo a cumplir 96 años, Duilio Brunello nos dejó definitivamente. Estaba internado por una afección cardíaca.
Duilio realizó sus estudios en la Escuela Normal de Maestros «Fray Mamerto Esquiú» en la su provincia natal, Catamarca.

Comenzó su carrera cumpliendo funciones como secretario general de la gobernación provincial y subsecretario de Hacienda, fue subsecretario de Gobierno e Instrucción Pública y más adelante, ministro de Hacienda y Obras Públicas. Fue Senador Nacional durante el último año de la segunda Presidencia de Juan Domingo Perón por su provincia por cinco meses, servicio interrumpido por el golpe de Estado de 1955 cuando fue detenido por primera vez.

Tuvo una activa participación durante la Resistencia Peronista y llegó a ser, vicepresidente segundo del Partido Justicialista presidido por el mismo Perón.

En 1973 fue Secretario de Previsión Social y en 1974 fue Interventor de la provincia de Córdoba hasta el fallecimiento del General.

Fue detenido en el golpe de Estado de 1976, sometido a juicio e inhabilitado hasta 1990 cuando fue indultado.

Gran parte de su vida fue dedicada a la docencia, al Círculo de Ministros, Secretarios y Subsecretarios de la Nación y a la Obra Social del Círculo que él mismo fundó con entusiasmo y alegría, poniendo todo de sí para cumplir un servicio a todos los ex funcionarios, de todos los partidos políticos, con un inmenso don de gentes y una proverbial amabilidad.

Fue declarado Ciudadano Ilustre en su querida provincia en donde había fundado el Partido Justicialista.

Duilio tuvo una presencia permanente en nuestro Instituto, debería haber sido miembro de la Comisión Permanente Nacional de Homenaje al Tte Gral Juan Domingo Perón ya que fue un miembro muy activo del Club del 45 y  siempre estuvo dispuesto a acompañar las celebraciones de las fechas peronistas, siempre generoso, siempre tan gentil y tal leal al General y a la Doctrina. Queda como deuda pendiente.

Los que tuvimos el honor de conocerlo y de tratarlo, nos quedamos con su peronismo inclaudicable y con la firmeza de sus convicciones.

Quiero dejar testimonio más allá de lo personal: la gente que te ha querido, te seguirá queriendo y no habrá momento alguno en el que no estés presente, y así será en el futuro.

¡Hasta siempre, querido Duilio! Y en tu homenaje decimos ¡Viva Perón!