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El 23 de septiembre de 1955, varios militares  peronistas, fueron detenidos y alojados en barcos a pocos kilómetros del puerto de Buenos Aires. Tanco, Cortines, Anzorena, Cogorno, Fernando González, su cuñado y el general Juan José Valle, entre otros.

Entre diciembre y marzo de 1956 son dejados en libertad y comienzan a reunirse con civiles, algunos sindicalistas como Framini y Tolosa, creando el Movimiento de Recuperación Nacional, animados por un ideal: el retorno a la democracia y a la soberanía nacional, desalojando del poder a “una minoría despótica, sostenida por el terror y la violencia”.

La revolución se puso en marcha con una jefatura militar bajo el mando del general Juan José Valle y una civil a cargo de Andrés Framini.

El estallido revolucionario fue fijado para el día sábado 9 de junio a las 11 de la noche en que se lanzaría la proclama.

El 10 de junio, antes de las 5 de la mañana, en la Regional Lanús de la Policía de la provincia de Buenos Aires, después de haber sido detenidos en la Escuela Industrial de Avellaneda cuando trataban de hacer funcionar un transmisor, son asesinados, uno cada 20 minutos, previo interrogatorio:

Tte. Cnel. José Albino Irigoyen            Cap. Jorge Miguel Costales

Dante Hipólito Lugo                   Clemente Braulio Ros

Norberto Ros                             Osvaldo Alberto Albedro

En la madrugada del mismo día, a las 5.30, desde la unidad Regional San Martín de la Policía de la provincia de Buenos Aires, un grupo de civiles es llevado a los Basurales de José León Suárez. Habían sido detenidos en la casa de Juan Torres, en Florida, mientras escuchaban la pelea de Lausse, esperando que apareciera la marcha de San Lorenzo y la lectura de la proclama revolucionaria para salir. Los hacen caminar y los balean desde atrás. Son asesinados:

Carlos Lizaso                Nicolás Carranza

Francisco Garibotti       Vicente Rodriguez

Mario Brion                                                         

En La Plata, el mismo 10 de junio, frente al Comando de Segunda División cae Ramón Raúl Videla y son heridos Rolando Zanetta y Carlos Yrigoyen, que más tarde mueren en el Instituto Médico General San Martín.

El 11 de junio, en La Plata, en el Regimiento 7 de Infantería, es fusilado el Tte. Cnel Oscar Cogorno (lo habían detenido camino a General Belgrano, llevado en helicóptero a La Plata e interrogado en la Jefatura de Policía.

El 11 de junio en Campo de Mayo, después de que el Consejo de Guerra Especial  juzgó “No ha lugar la pena de muerte”, por orden del Ejecutivo, son fusilados:

Cnel. Eduardo Cortines                   Cap. Néstor Dardo Cano

Cnel. Ricardo Ibazeta              Cap. Eloy Caro

Tte. Leopoldo Noriega           Tte. Néstor Videla

El 12 de junio al mediodía retiran del Hospital y llevan al campo de adiestramiento de perros de la Policía Bonaerense en donde fusilan al subteniente de Reserva Alberto Abadie.

En la Escuela de Mecánica del Ejército, sin juicio, sobre la pared que da a la calle Pichincha, son fusilados

Sub. Of. Ernesto Gareca                  Sub. Of. Miguel Ángel Paolini

Cabo José Miguel Rodríguez           Sgto. Hugo Quiroga.

Frente al Automóvil Club de Palermo, los revolucionarios son recibidos con el fuego de la División Montada de la Policía Federal. Miguel Ángel Mauriño, amputadas las dos piernas y un brazo, posteriormente interrogado, muere el 13 a consecuencia de las heridas.

En la Penitenciaría Nacional de la avenida Las Heras, el 11 de junio caen fusilados:

Isauro Costa                 Luis Pugnetti 

Sgto. Luciano Isaías Rojas

El 12 de junio a las 22.00 hs. es fusilado el general de División Juan José Valle después de haber sido derogada la Ley Marcial.

Su hija Susana de 18 años, le pregunta porqué se había entregado y el general Valle le contesta “porque no podría con honor mirar a la cara a las esposas y madres de mis soldados asesinados.”

En un mensaje grabado en Caracas, en 1958, el general Perón dijo:

“El general Valle y los héroes que con él cayeron, jamás serán olvidados ni redimida la gratitud que debemos a sus deudos. Como no será olvidado ninguno de los que hallaron muerte o sufrieron cárceles, exilio y torturas, defendiendo los ideales reivindicadores del peronismo. Todos ellos estarán permanentemente en nuestro recuerdo, retemplando con su ejemplo viril las fuerzas inagotables del Movimiento.”

Queremos hoy desde nuestro Instituto recordar a esos mártires que entregaron sus vidas, luchando contra una dictadura asesina que llenó de cárcel, luto y dolor al pueblo argentino.

Acompañamos a sus familias en esta fecha.

Gloria y honor a los héroes del 9 de junio.

No los olvidaremos.

LORENZO A. PEPE
Diputado de la Nación
Secretario General
Ad-Honorem