A raíz de declaraciones de intelectuales e historiadores de nuestro país que se mostraron alarmados por la creación del Instituto Nacional del Revisionismo Histórico Argentino e Iberoamericano Manuel Dorrego, creemos que es necesario aclarar algunos puntos oscuros que han dado tanto que hablar a personalidades tan significativas.
En primer lugar, es importante que la población sepa que, en el organigrama del Estado, existen varios Institutos Nacionales a los que, ahora, se agrega uno más. Todos han sido creados con la misma intención: la de estudiar e investigar acerca de la vida y la obra de personas que han tenido una significación y un peso relevante en la historia de nuestro país. Así es que a nadie se le ocurre que la creación del Instituto de Antropología y Pensamiento Latinoamericano pretende despojarnos de nuestra nacionalidad para llevarnos a la idea única del latinoamericanismo y menos se nos ocurriría que el Instituto Nacional Belgrano, o el Newbery, ni el Browniano fueron creados con la intención de acabar con todos los demás patriotas que contribuyeron a la conformación de la República Argentina.
Vemos casi con vergüenza que algunos han calificado a este nuevo Instituto Nacional como “Instituto de Adoctrinamiento”, como si los demás Institutos también lo fueran.
El objetivo de este Instituto del Revisionismo Histórico, en su decreto de creación, explica que se ocupará de “el estudio, ponderación y enseñanza de la vida y obra de personalidades de nuestra historia”, exactamente como los demás Institutos que dependen de la Presidencia de la Nación a través de la Secretaría de Cultura.
Quizás, los historiadores científicos no sabían de la existencia de todos los Institutos Nacionales, quizás jamás se han acercado a sus bibliotecas ni han recurrido a sus archivos, quizás nunca han leído la correspondencia entre San Martín y Guido con la que cuenta el Instituto Nacional Sanmartiniano, quizás tengan una visión muy acotada de la historia por desconocimiento de estos Institutos Nacionales que, justamente han sido creados con el fin de ayudar a quienes se interesan por nuestra historia nacional y desean consultar fuentes primarias, documentos históricos que ponen luz en tanta oscuridad y, sobre todo, amplían la visión simplista y, muchas veces, recortada de la realidad.
Nadie es dueño de la historia y hay que permitir el avance en la cultura que significa la no discriminación. Hay que aceptar la circulación de diferentes disciplinas historiográficas. Hay que luchar con todas las fuerzas para dejar de lado el pensamiento único y promover la conciencia crítica.
No hay que tener miedo. Ya lo dijo Sarmiento “Las ideas no se matan”
LORENZO PEPE
Diputado de la Nación (m.c.)
Secretario General