Investigación: “El aporte de los caudillos a la construcción de la República”
Como Secretario General del Instituto Nacional Juan Domingo Perón y como leal peronista que soy desde que tuve uso de razón, me ha interesado ahondar en las raíces de nuestro movimiento, en el origen de nuestra identidad peronista.
Nuestra historia real, durante tantos años escamoteada, es una historia recortada, escrita por los vencedores y que recién salió a la luz de manos del Revisionismo que intentó relatar la historia de los vencidos que eran las grandes mayorías de todos los tiempos.
La reflexión me ha llevar a incluimos en una línea histórica que parte de las primeras luchas por la conformación de nuestra República Argentina como Nación. Esos federales que habían sido llamados "bárbaros", que representaban la identidad de una patria naciente, que llevaban al combate las expectativas de la mayor parte del pueblo del interior, se continuaron con los orilleros y los grupos de la primera inmigración que se amalgamaban con los hombres de la tierra, cuyas esperanzas fueron encarnadas en los "descamisados" de Perón, en los "grasitas" queridos de Evita.
Ya no hay dudas acerca de que esos "sucios y mal trajeados al término de dar asco" de los que hablaba Vicente Fidel López, son los mismos "rostros atezados, brazos membrudos, torsos fornidos, con las greñas al aire y las vestiduras escasas cubiertas de pringues, de restos de brea", "los hombres que están solos y esperan" de Raúl Scalabrini Ortiz.
Por eso es que me parece importante que el Instituto Nacional Juan Domingo Perón, entre cuyos fines está la investigación histórica, abreve de sus bases que son nuestros Caudillos.
Nuestros Caudillos eran federales, luchaban contra Buenos Aires, contra su centralización de poder, contra sus beneficios aduaneros que nunca devolvían las ganancias que les correspondían a las provincias del Interior. Traían la voz de la tierra que daría lugar a la Confederación, buscaban la grandeza real de toda la Nación.
Estos hombres representaban los valores de la época que imponían la admiración de los pueblos de los que venían: eran valientes, de personalidad fuerte, con modos de vida de los hombres de campo y daban una doble batalla: contra los poderes imperiales de cualquier color, contra españoles, ingleses, portugueses, según tuvieran que defender la patria naciente de las amenazas de diferentes poderes extranjeros, y contra las elites simpatizantes de esos poderes que pretendían vivir a expensas de las riquezas del Interior, desde Buenos Aires.
Frente a la gran crisis que vivía el Estado, los caudillos significaron en muchos casos, el gobierno, por lo menos, el poder real, con sus ejércitos, el apoyo de las mayorías, siendo los únicos que defendían los intereses de cada región y sus riquezas, desde alrededor de 1819, por el descontento producido por la Constitución centralista, hasta el año 1835.
Les entregamos este trabajo acerca de nuestros principales Caudillos, pretendiendo hacer un pequeño aporte al conocimiento de nuestros orígenes a través de las biografías singulares de quienes arriesgaron la libertad y la vida en pos, porqué no, de una patria justa, libre y soberana al principio de nuestra nacionalidad.
Como dijo el maestro Juan José Hernández Arregui, "El país colonial nos marca a todos: a unos por cobardes e infieles al pensamiento argentino ya otros, por lealtad al país". Mostramos nuestra "marca" con orgullo.