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Recuerdo con emoción el 1° de marzo de 1948. Yo tenía en esa época diecisiete  años y había llegado al taller metalmecánico ferroviario de Alianza, famoso por su larga trayectoria y su altísima gama de actividades ligadas, precisamente, al Modo Ferroviario.
Lo recuerdo porque entré al taller un 28 de febrero, dos días antes de que fuera nacionalizado el Sistema, a ese taller que  tanto amé y en el que transcurrí veinte años de mi vida, los últimos cuatro dirigiendo a la UF y finalizando  detenido por el golpe militar de 1955 en la cárcel de Devoto. Las razones de mi detención fueron simplemente“por prevención”, supongo yo que la prevención era lo que ya ungía en el seno de mi espíritu: confrontar, como lo hicimos, con centenares de miles de militantes en la República, contra un miserable golpe subversivo, anticonstitucional y fundamentalmente antinacional y anti obrero. En ese esquema no había espacio para los trabajadores.
Recuerdo, decía, invitados al acto que se llevó a cabo frente a la estación del que luego sería el FCA (Ferrocarril Central Argentino) que pasó luego a ser el Ferrocarril General Mitre, que aún existe hoy bajo otro nombre, a través de la concesión ferroviaria. También recuerdo al Ministro de Obras y Servicios Públicos,  el general de División, Ing. Militar Juan Pistarini, quien no pudo hacer uso de la palabra porque la masa de compañeros trabajadores de toda la actividad ferroviaria había convergido sobre la Plaza del Retiro, conocida como Plaza de los Ingleses, hoy Plaza Aeronáutica.
Yuyán, que así le decían a un compañero peronista de la zona de 3 de Febrero, inventó el bombo peronista y ese día fue el “bautismo” de un instrumento que se hizo emblemáticamente peronista desde hace ya más de 65 años: el bombo ayudó a que nos distinguiéramos del resto de las fuerzas políticas. Al poco tiempo, sobre todo en estos últimos veinticinco años, y muy lejos de aquella iniciación en la que  el bombo había anunciado una época de bienestar social e igualdad de oportunidades para todos los argentinos, el bombo fue tomado por otros sectores de la actividad política, pero hoy no hay ninguno de ellos que no utilice un bombo que, en el fondo, sin saberlo nuestros adversarios, le hace un gran homenaje a las figuras de Juan y Eva Perón.
La nacionalización de los Ferrocarriles  fue un acto de soberanía. Raúl Scalabrini Ortiz, cuando criticaban -como hoy se hace- desaforadamente  el sistema ferroviario, que no tiene ninguna culpa, porque en todo caso las responsabilidades son de los dirigentes que no cumplen con sus compromisos contractuales, de los que abandonan a los trabajadores y al material de servicio a su propia suerte y no de los que trabajan dentro de la actividad ferroviaria, dijo a los que aducían que habíamos comprado hierro viejo: “Hemos comprado soberanía”.

Quiero recordar hoy esta larga historia nuestra desde el corazón, con muchísima pasión, con enorme cariño hacia mis compañeros de siempre, los que ya no están y han partido, a los que sigo recordando como si estuviesen aún hoy al lado nuestro luchando por las mismas causas, cargadas de utopías y esperanzas.
A 74 años de la nacionalización de los ferrocarriles, le rendimos homenaje al general Perón que llevó adelante una patriada que parecía imposible, dándole al pueblo argentino un Sistema Ferroviario propio que fue modelo en todos los países de América y estrechamos a todos los compañeros ferroviarios en un abrazo peronista.

LORENZO PEPE
Diputado de la Nación (m.c.)
Secretario General

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