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Hoy, 11 de febrero, se cumple un año más en que el movimiento obrero recuerda la desaparición, por parte de la Marina, de un compañero peronista, dirigente gremial e incansable luchador por los derechos de los trabajadores.

A pesar de las advertencias sobre su seguridad, a Oscar Smith no le invadió el miedo cuando debió defender a su gremio, el de Luz y Fuerza, intervenido por el Ejército en abril de 1976, apenas unos días después del golpe de Estado que instaló la dictadura más sangrienta que haya tenido la Argentina. Con la intervención del coronel Saumel, hubo un despido masivo de los delegados del gremio y se desconocieron las convenciones colectivas de trabajo.

En los primeros días de febrero, Oscar Smith, Secretario General de Luz y Fuerza desde diciembre de 1974, logró reunirse con el ministro de Trabajo, general Horacio Liendo, para acordar la reincorporación de los empleados despedidos y el levantamiento de las medidas de fuerza que llevaban a cabo los trabajadores para reclamar sus derechos. Llegaron a un acuerdo, pero días más tarde, a pocas cuadras de su casa, su auto fue interceptado por dos vehículos, y fue secuestrado por un “grupo de tareas” y desde entonces permanece desaparecido.

Cada 11 de febrero, fecha en que fue secuestrado, el gremio de Luz y Fuerza lo recuerda como el hombre que se jugó la vida por sus compañeros. Desde este Instituto recordamos al luchador que intentó defender las fuentes de trabajo de sus compañeros, mantener la unidad sindical y participar de la lucha en la resistencia.

Quiera Dios que el compañero Oscar Smith descanse en paz.

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