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Este lunes perdimos a Antonio Cafiero. No queremos hacer un recorrido de los cargos que ocupó, de las veces que fue gobernador, diputado, senador… preso político en dos dictaduras,  porque no lo necesita. Todos sabemos que Antonio Cafiero fue un protagonista de nuestra historia, un referente indiscutido del peronismo, fue funcionario pero sobre todo, fue un carismático hombre político.

Amable, contador de cuentos, de buena palabra en los discursos a los que convertía en charlas amenas, Antonio siempre estuvo en el peronismo, en las buenas y en las malas, ejerciendo cargos y durante la resistencia.

Hoy vemos en los medios de comunicación que se revaloriza su figura en relación al apoyo que dio a la frágil democracia que vivíamos durante el gobierno del Dr. Alfonsín, cuando los carapintadas se alzaron contra el gobierno, amenazando con un golpe de Estado. Es cierto que Antonio corrió a apoyar al gobierno radical, a defender las instituciones, y eso le valió el reconocimiento de la oposición; sin embargo, preferimos recordarlo como un peronista de ley. Parece que para muchos, su valor hubiera residido en ser capaz de apoyar a un gobierno no peronista, algo que para el arco opositor contradice la idea de tumulto, de masa, de aluvión zoológico de lo que se acusa a los peronistas desde aquel glorioso 17 de octubre de 1945. Le perdonaron que era peronista al comprobar que no había ido a golpear las puertas de los cuarteles para tirar a un gobierno democrático.

El peronismo nunca fue golpista, no prestó sus hombres para ocupar ministerios durante las dictaduras, siempre fue democrático, nunca se presentó a elecciones aceptando proscripciones.

Antonio Cafiero fue nuestro, fue un peronista de entre los mejores, leal a Perón y consecuente con su Causa.

Estamos orgullosos de su vida, de su trayectoria dentro de nuestro Movimiento.

El decreto 1835 de nuestra presidenta dice que se declaran dos días de duelo nacional “por ese histórico dirigente que ha ofrecido su vida al servicio de la República”, y el gobernador de la Pcia. de Buenos Aires también decretó dos días de duelo “por la muerte del emblemático dirigente”.

Nosotros, celebramos su vida.

¡Hasta siempre, Compañero!

 

La familia del Dr. Antonio Cafiero decidió que fuera despedido por el secretario general de nuestro Instituto, Don Lorenzo Pepe, al pié de su ataúd, en el Cementerio de San Isidro, en donde ya descansan sus restos junto a los de su esposa, Ana Goitía.

 

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