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Alicia Santa fue esposa de un peronista irreductible, quienes colocaron su vida al servicio del resto de los compañeros.

El pasado 8 de noviembre falleció, Alicia Santa una querida, entrañable amiga y compañera, quien creó una familia numerosa conformada por 7 hijos y llegó a ver con alegría su primera bisnieta. Ella tuvo como esposo a un hombre inigualable como es Jorge Santa, compañero de trabajo en el viejo taller ferroviario de Alianza Santos Lugares 3 de Febrero, donde nos conocimos y desarrollamos un activismo sindical muy importarte, tanto que rescatamos la seccional Alianza de manos de la intervención militar y una vez más la dejamos en manos de hombres del peronismo.

Jorge tuvo mucho que ver en esa tarea de desalojar a los interventores impuestos por el Gobierno Militar del maldito Golpe de septiembre del 55 y Alicia  fue quien lo acompaño durante toda su larga vida, pero como toda mujer  de esta naturaleza, cuando parte deja un vacío difícil de llenar. Hemos despedido sus restos el último sábado y los mismos fueron cremados el día domingo por la mañana.

Queremos recordar en Alicia a los centenares de miles de mujeres del peronismo que, sin pedir nada a cambio, lo dieron todo. Ella se dedicó a cuidar ancianos y creo centros de jubilados. Tuvieron bajo su control el salón de multiuso del viejo club Florentino Ameghino de la calle Gral. Mosconi a metros de la Av. América.

En fin, una larga historia cargada de emoción y solidaridad para con los otros, eso fue Alicia y queremos de desde este Instituto Nacional homenajearla como una gran mujer que supo interpretar cabalmente la significación de ser peronista en la que la solidaridad, el abrazo, el cariño y el afecto era el camino natural.

Descansa en paz Alicia y rogamos a Dios por la resignación de los seres queridos que le quedan entre ellos mi más entrañable amigo Jorgito Santa.

LORENZO A. PEPE
Diputado de la Nación (m.c)
Secretario General
Ad-Honorem

 Poema escrito por Jorge Santa

¡Simplemente Alicia!

La persona que entrego
Toda su vida sin intereses
Quisiera recordarte siempre
Por tu fortaleza y humildad
Que sembró cariño y amor
En cada cosa, en cada palabra
Dejando a su paso firme
Dulces y tiernos recuerdos
Que nos llenaste el alma de amor
Como Evita, practicaste con el ejemplo,
La solidaridad y el respeto…
Que nos templó el corazón
De cariño y enseñanzas…
De una madre sin igual
Y que aún necesitan de tu abrigo.
Pero ya no estás aquí…
Te buscamos en alguna estrella
Para que nos sigas guiando
Estás allí, en el cielo…
Pero el amor que sembraste
aquí, en la tierra…
Será eterno…

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