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A modo de homenaje ante el fallecimiento del poeta José María Castiñeira de Dios, el Secretario General del Instituto Nacional Juan Domingo Peron, Lorenzo Pepe le dedica estas palabras.

 

 

Acabo de dejar en el lugar de su último descanso el cuerpo del queridísimo José María Castiñeira de Dios, un maestro ejemplar, con una vida transparente. Desde antes del comienzo del Peronismo, fue un hombre dedicado a la escritura de aspectos valiosos de la vida de los argentinos.

Como tantos otros, pero sin duda desde su  sabiduría, ayudó a construir un movimiento popular y nacional de las características que hoy es el Movimiento Nacional Peronista. En mi calidad de Secretario General de este Instituto Nacional, he llevado el saludo y el cariño fraterno en una despedida cargada de dolor para su familia, amigos y compañeros.

Partió a los 95 años, después de una vida fructífera como poeta, como funcionario público y como padre de familia. Cada fin de año solía mostrar orgulloso el pesebre que armaba junto a sus hijos y nietos en su modesto departamento del barrio de Palermo. Tuve la oportunidad de contribuir con una efigie religiosa que ubicó en el pesebre, muy cerca del niño Jesús.

Mantuve con José María charlas enriquecedoras, en las que alguna vez me confesó que mucho de lo que escribió fue de madrugada, cuando llegaba la inspiración, para volcar en el papel no solo lo que dictaba el intelecto, sino también lo que le decía su corazón.

Debo manifestarlo con todas las letras, nos duele desde el alma su desaparición física, y digo física, porque estará presente en la memoria y en los corazones de quienes lo conocimos, así como en cada poesía que nos dejó para siempre.

Pierde este Instituto a uno de sus miembros más significativos. Queremos acompañar a sus hijos, a sus  nietos y a sus bisnietos con el mismo abrazo que nos dábamos cada vez que nos encontrábamos con José María. Lo hemos llorado mucho desde el momento en que nos enteramos de su partida definitiva, pero de la misma forma y con la misma intensidad, mantendremos el recuerdo de un hombre inolvidable.

José María, ¡que descanses en la Paz del Señor!

LORENZO A. PEPE
Diputado de la Nación (m.c)
Secretario General
Ad-Honorem

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