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En este día no quiero dejar de recordar los maliciosos dichos de la presidenta PRO, cuando expresó que “hubiéramos entregado hasta las Malvinas” para obtener la vacuna del laboratorio norteamericano Pfizer. Eso fue una tremenda traición a la patria. ¿Qué otra cosa es predicar la posibilidad de “negociar” la soberanía perdiendo la misma en la negociación? De ninguna manera voy a aceptar tamaña traición. A estos hombres y mujeres, que son un verdadero rejuntado de lo peor de la política en Argentina, les digo claramente que, así hubiese habido un solo soldado de 18 años muerto en Malvinas, no lo permitiría. Pero es que hubo demasiados muertos.
Fue una guerra en disminución de capacidad de fuego que tenían nuestras Fuerzas Armadas contra la poderosa Inglaterra, miembro destacado de la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), uniéndose a los más poderosos países del mundo. Contra eso pelearon nuestros soldados. Tenían 18 años y estaban ahí dando cumplimiento a las leyes vigentes, incluido el servicio militar obligatorio. En razón de esa legislación fueron los jóvenes a pelear. Los imbéciles de los anglosajones dijeron, relamiéndose la lengua contra los labios: son muy pibes y que frente al primer cañonazo iban a retroceder y se iban a rendir, pero no fue así. La historia fue otra. Se demostró que estaban dispuestos a defender el territorio nacional, como lo son las Islas Malvinas. No retrocedió ninguno de nuestros soldados. La mayoría de los fallecidos en combate murieron en la trinchera que ellos mismos habían cavado con una palita (lineman), que yo conocí. Hubo más de 600 muertos si sumamos a los marinos del Crucero ARA General Belgrano, que fue torpedeado por un submarino atómico de los ingleses. La Primera Ministra de Gran Bretaña, la mal recordada y fulera mujer Margaret Thatcher, ordenó hundir el ARA Belgrano. Contra todo eso pelearon nuestros jefes, oficiales y soldados. Con entera valentía y sin titubear la entrega de su propia vida.
Les quiero decir a este grupo de argentinos miserables, que de la única manera que se los puede señalar, con toda decisión y fortaleza, es que son unos traidores a la patria. A los traidores a la patria, en el código militar, se los fusila de espaldas. Yo no hablo de matar a nadie, solo digo las consecuencias que pueden originar, más allá de los deseos pacifistas que tenemos los argentinos naturalmente. Pero esto ha rebalsado la copa de la tolerancia. La figura más destacada en este conflicto es Patricia Bullrich, a no olvidar argentinos.
Me duele a mí en lo personal y alguna autoridad tengo para hablar sobre Malvinas. No lo hice para ganar ningún reconocimiento, pero lo hice. Toda la legislación que protege a los combatientes de Malvinas fue de mí autoría siendo Diputado de la Nación, incluida la Pensión de Guerra. Eso produjo que el Ejército, a través de su Jefe de ese entonces, VGM Tte. Gral. Martín Balza, me haya colocado sobre mi pecho, en el Regimiento Levalle con asiento en Santa Rosa, La Pampa, una honorable distinción. Cada vez que hay un encuentro con militares de nuestro Ejército Argentino me la coloco.
En fin, me verán extremadamente beligerante. Es que quiero condenar, como lo estoy haciendo, a algunos, muy pocos, argentinos que se han prestado a esta maniobra de desmalvinización. Contra ellos estoy extremadamente enojado. Pensé mucho en hacer o no esta nota. Pero pudo más mi sentimiento nacional y popular que implica ser, como millones de mujeres y hombres en Argentina, un militante peronista.
VIVAN LAS TIERRAS MALVINENSES, VIVAN EN NUESTRAS MEMORIAS Y EN NUESTROS SENTIMIENTOS LOS CAÍDOS EN ESA GUERRA. RECUERDO PERMANENTE Y GLORIA Y HONOR PARA TODOS ELLOS.
LORENZO A. PEPE
Diputado de la Naciòn
Secretario General
Ad-Honorem

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