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“Soy un Peronacho que solo quiere vaciar sus tripas llenas de música”, el autor de estas palabras era Miguel Ángel Estrella quien murió anoche en Francia.

Decir que fue embajador ante la UNESCO no lo define, más bien tenemos que recordarlo como a un gran artista, un inmenso músico peronista que sufrió tortura y cárcel por llevar los clásicos a los más humildes. Desde este Instituto Nacional le damos las gracias por su vida fértil y militante.

Se me ocurre que cuando estes ante Jesus le toques algunas estrofas de nuestra Marcha Peronista.

Adiós, Miguel Ángel.

Lorenzo Pepe.

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